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Valores humanos

Hay noches en las que no tengo demasiada fe en el ser humano, pero en esta noche sombría quiero volver a confiar. Me criaron con principios morales comunes y normalizados. Cuando era niño, madres, padres, profesores, abuelos, tíos, vecinos… En definitiva, el ser humano era una autoridad desde todas las vertientes, personas dignas de respeto y consideración.

Desde mi infancia veía que cuanto más viejo era el hombre más afecto y respeto le tenía. Era inimaginable responder maleducadamente a los más ancianos, ni a maestros, ni a los policías, ni a las autoridades. Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de todos los niños del barrio. Teníamos miedo apenas de lo oscuro, de los sapos, de las películas de terror.

Hoy El Vagabundo cuando patea esta vieja y cansada ciudad ve con una tristeza infinita todo lo que hemos perdimos. Temo por todo lo que mis hijos y nietos un día temerán. Tengo miedo cuando me miro en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos. Tengo que tragar con los derechos humanos para criminales, deberes ilimitados para ciudadanos honestos. No me gusta cuando me llaman tonto por pagar las deudas. Me duele ver cómo se les concede amnistía a los estafadores y la libertad a los terroristas y criminales ¿Qué pasó con el respeto? Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, rejas en nuestras ventanas y puertas. Terroristas gobernando con la ley del miedo. ¿Qué valores son estos?

Materiales que se cotizan y que valen más que abrazos, hijos queriendo regalos por pasar de año, móviles celulares en las mochilas de los recién salidos de los pañales. ¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo? Más vale un traje de Armani que un diploma, más vale una pantalla gigante que una conversación, más vale un maquillaje que un helado saboreado a lado de tu amada, más vale parecer que ser. ¿Cuándo fue el día que todo desapareció o se hizo ridículo? Este vagabundo necesita valores para seguir confiando en el hombre.

¡Quiero sacar las rejas de mi ventana para tocar las flores! Esas flores que perfuman cada día el estercolero de la humanidad. Quiero sentarme en la vereda y tener la puerta abierta en las noches de  la radio. Quiero la honestidad como motivo de orgullo. Quiero la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos. Quiero la vergüenza, y la solidaridad. Quiero la esperanza, la alegría, la confianza, la fe…

Paco Morán (17-7-2009)

Tal vez me haya equivocado de fecha al nacer

Narraciones escritas por Paco Morán









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