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Concentración de amor


En esta hora romántica amamos las cosas que nos atrapan y envuelven. Me gustaría en esta hora y sobre todo en esta noche llena de nostalgia, no conversar, sólo mirarte a los ojos para utilizar únicamente el lenguaje de la mirada. Me gustaría poner mi dedo índice sobre tus labios para no permitirte hablar. Me gustaría perderme a través de tus ojos para llegar al lugar más íntimo de tu interior, saber en definitiva que piensas y que quieres de mí. Esa es hoy mi única codicia. 
La luna, el cielo oscuro cubierto por un manto de estrellas, serán los testigos privilegiados de nuestra primera concentración de amor. Juntos, cerca del fuego y al fin solos. 
Igual todo esto para ti es como traspasar la frontera de lo desconocido, todo esto será como traspasar los límites de una realidad anhelada. Lo único que voy a pedirte en esta noche de compromiso mutuo es que no rompas el cruce de miradas, que te dejes llevar por El Vagabundo. Oirás como el mundo estallará en tu interior cuando llegue el instante culminante de nuestra concentración sexual y sensible. Todo será extraordinario y nuevo para ti. El éxtasis de pequeña muerte pondrá en vilo a los astros del Universo que contemplarán la más hermosa escena que un hombre y una mujer pueden establecer en esta vida monótona. 
El mundo se parará para ver nuestro enlace. Desde el balcón de la luna seres de otros mundos visionarán la escena. Callará el grillo para que tu gemido ponga la banda sonora a la noche. La tierra no volverá a girar hasta que se acabe nuestro letargo de invisible trance, hasta que no acabe la culminación del momento más erótico de la radio de El Vagabundo, el planeta no volverá a girar.
                                                                    
Paco Morán (3-10-94)

Entre un hombre y una mujer no puede haber amistad; sólo pasión y amor


Narraciones escritas por Paco Morán









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